Introducción
La
vida escolar de los hijos puede pasar por distintas situaciones
en cuanto al rendimiento académico. Hay algunos que
siguen una trayectoria positiva siempre igual y constante
en el rendimiento escolar. Hay otros que han ido bien en Primaria
pero al llegar a Secundaria se produce una quiebra en su rendimiento.
Otros hay que según van avanzando en los estudios mejoran
su rendimiento.
Cuando surgen estas dificultades conviene
afrontarlas cuanto antes, ya que lo que puede ser relativamente
sencillo de corregir cuando se produce, pasado algún
tiempo, tienden a cronificarse las dificultades y corregirlas
es más dificultoso.
Cuando aparecen los problemas lo importante
es enfrentarlos con serenidad, reflexión y rigor.
Al
enfrentarnos al problema que plantea nuestro hijo hemos de
tener en cuenta las siguientes consideraciones:
1º.-
¿En qué consiste básicamente el problema?
Un
problema cuanto más precisado está tanto más
fácil es encontrar la solución, al contrario
cuanto más difuso e impreciso más difícil
es darle respuesta.
Si es posible vamos a tratar de hacer
operativo el problema, es decir, en lugar de decir “es
un vago”, diremos que habitualmente no cumple el horario
de estudio por la tarde, en lugar de decir “tiene dificultades
en la lectura” diremos que no sabe entonar lo que lee,
su comprensión lectora es escasa y le falta velocidad.
2º.-
¿Cuándo ha comenzado el problema y con qué
frecuencia se da actualmente?
Puede
ser que sea al pasar de un nivel educativo a otro, de un colegio
a otro, de estar con un profesor y pasar a otra clase. Puede
que aparezca según va teniendo más dificultades
académicas, al juntarse con determinados compañeros....
3º.-
¿Cuáles son las causas del problema? ¿A
qué lo atribuye el propio sujeto?
Saber
la raíz del problema no siempre nos resulta fácil,
trataremos de indagar en ello para clarificarnos. Bastante
información nos puede aportar el que sepamos a que
atribuye nuestro hijo el bajo rendimiento, tiene este aspecto
tanto más valor, cuanto más maduro es el chaval,
porque ahí nos está dando pistas de por donde
pueden ir las dificultades.
4º.-
¿Qué hemos hecho hasta el momento para resolver
las dificultades y qué resultado nos han dado esas
estrategias?
Para
afrontar un problema hay muy diversas estrategias que hay
que valorar la idoneidad que tienen para tal fin. Habrá
que desechar las que no han dado el resultado apetecido y
buscar otras nuevas.
Vamos a ver las dificultades más
frecuentes en los estudios y que podemos hacer con ellas:
1ª.- No estudiar o hacer como que se estudia
Se
caracterizan por lo siguiente:
-
Pueden estar ante el libro bastante tiempo, pero sólo
eso “estar” puesto que la cabeza la pueden
tener en otro sitio bastante lejos.
- Tardan
demasiado tiempo para realizar las tareas.
- Omiten
un tiempo de trabajo, de estudio para realizar las tareas
pendientes.
-
Se
meten en su cuarto dos horas o el tiempo que sea y todo
el mundo está convencido de que el niño
está estudiando, pero estos chicos han podido
pasarse la tarde entera haciendo un dibujo u oyendo
los walkman.
Estrategias
de intervención:
Este
tipo de chavales tienen un déficit de hábitos
importante. Los hábitos son recursos importantes para
educar. Se adquieren por repetición de actos. La ventaja
que tienen es que facilitan a la persona la realización
de tareas que pueden ser costosas, como sucede con el estudio
en los hijos.
Dedicar todos los días un tiempo al estudio, a
la realización de las tareas. Empezar desde poco
para ir subiendo según se vaya afianzando. Puede
ser como tiempo orientativo, para un niño de Primaria
en torno a media hora. Para uno de Secundaria alrededor
de una hora.
Más vale poco tiempo y aprovechado que mucho y
disperso.
Al ponerse a estudiar o trabajar darse un tiempo para
cada una de las tareas que va a realizar y exigirse para
tratar de hacerlo en el tiempo que se ha dado.
Hacerse un horario en el que haya tiempo para todo. Poner
el estudio en los primeros momentos que se está
más descansado.
2ª.- Estudiar los últimos días
Se
caracterizan por lo siguiente:
Una
de las variables que más tiene que ver con el éxito
académico, es que el alumno tenga un plan de trabajo
diario, así aparece en estudios experimentales. Cuando
se deja para el final es imposible asimilar toda la materia,
es como querernos comer en un día lo que no hemos comido
en diez, por ejemplo.
Tener un horario diario.
Dedicar todos los días un tiempo a los repasos.
Cada día de la semana a una materia, por ejemplo
una hora, así se va estudiando lo que ya se ha
visto y que entrará para el próximo examen.
Que sea consciente que la estrategia de dejarlo todo para
el final sirve cuando estamos en escalones inferiores
en los estudios, pero al ir avanzando es imposible porque
la materia a estudiar nos desbordará.
3ª.-
Confundir "lo entiendo" con "ya me lo
sé"
Se
caracterizan por:
-
Confunden el "lo entiendo" con "ya me
lo sé". Leen una lección y como la
entienden, ya creen que la saben y dejan de estudiar.
-
Desconocen
que el proceso de aprendizaje implica en un primer momento
entender lo que se quiere asimilar y después
tiene que haber un momento de fijación en la
memoria, que se realiza a través de la repetición
de los contenidos.
-
Referido
a las disciplinas que precisan la realización
de ejercicios y prácticas, los chavales que presentan
esta dificultad son aquellos alumnos que fallan en las
operaciones aunque sepan como se pueden hacer los ejercicios.
Estrategias
de intervención:
Se
impone una tarea de clarificación al alumno para que
entienda los distintos momentos que tiene el proceso de aprendizaje:
comprender los mensajes, elaborar un resumen-esquemático
y fijarlos en la memoria. Estos pasos se descubren tras una
breve experiencia en los estudios, pero puede ocurrir en los
inicios de la vida académica que omitan alguno de los
pasos comentados.
Hacer un seguimiento durante algún tiempo para
comprobar que se ha entendido los pasos a seguir para
estudiar un tema.
Que se den cuenta que tareas más difíciles
conllevan más esfuerzo: repetición que lo
que es más sencillo.
Preguntarles los padres lo que dicen que han estudiado
para comprobar los resultados.
4ª.-
Dificultades de concentración
Se
caracteriza por:
-
Les cuesta mucho concentrarse, les cuesta ponerse a
estudiar: desde que se sientan hasta que empiezan a
estudiar pasa más de media hora. Están
muy "a medio gas" y se les va fácilmente
la imaginación.
-
Cualquier
cosa que acontece a su alrededor atrae la atención
y pierden el tiempo.
- Su
rendimiento neto es escaso, si se entiende por tal el
tiempo en general que se dedica a una actividad menos
el tiempo perdido por desconcentración.
Estrategias
de intervención:
Si
la concentración es la capacidad de dirigir todas las
capacidades del conocimiento a la realización de una
tarea, se ve que nos encontramos ante una de las habilidades
fundamentales en el proceso del conocimiento. Se podría
decir que si no hay un mínimo de concentración
es prácticamente imposible el aprender algo, por tanto,
la mejora de la concentración conlleva la mejora de
la capacidad de aprender.
Como todas las capacidades, el desarrollo
de la concentración es consecuencia de la ejercitación
de la misma, por ello es frecuente que quien más dificultades
tiene en la concentración es quien menos trayectoria
de estudio tiene en su vida y al contrario.
La eliminación de los estímulos irrelevantes
que puedan captar la atención de quien estudia:
revistas, fotografías, prendas...
La eliminación de estímulos a los que
pueda prestar atención de tipo sonoro, p.e. la
radio o visual, p.e. la televisión.
Darse un tiempo para la realización de cada tarea
o actividad y exigirse para tratar de realizarla en el
tiempo previsto. No es conveniente enfrentarse a una tarea
con tiempo ilimitado para realizarla.
Hay que empezar a estudiar a una hora fija para conseguir
un buen rendimiento cerebral. Si una persona se acostumbra
a hacer el esfuerzo de concentrarse todos los días
a la misma hora, al cabo de unos días la cabeza
se concentra con más facilidad a esa hora.
Como la concentración supone un “calentamiento
mental” puede ser conveniente que antes de ponernos
a estudiar dediquemos varios minutos –no más
de cinco- a tachar letras que nos hemos propuesto en una
hoja de periódico, p.e. las “a” que
encontremos o las “o”, para después
a continuación pasar a la actividad que tengamos
prevista.
En la misma línea que el punto anterior podemos
trabajar mentalmente series de números y letras
combinándolas, p.e. sea la serie 1 2 3 4 A . Se
trata de ir corriendo la letra A hasta la izquierda, así
:
1 2 3 A 4 / 1 2 A 3 4 / 1 A 2 3 4 / A 1
2 3 4. Estas series se pueden complicar
interviniendo más letras o números.
Tener claras las metas. No cabe duda que cuando algo queremos
de verdad y lo proponemos como meta a conseguir, movilizamos
todos los recursos que tenemos para tratar de alcanzar
esa meta. En la medida que tengamos más claras
nuestras metas en el estudio, más concentración
tendremos para conseguirla.
Intercalar descansos. El proceso de atención tiene
una curva de manera que cuando se lleva un tiempo decae.
Por ello, es conveniente intercalar descansos para recuperar
la concentración. Esos tiempos de descanso pueden
ser por cada hora u hora y media de estudio, unos minutos
de descanso –entre cinco y diez- .
Para sujetar la imaginación lo que podemos hacer
es utilizarla en el estudio: en vez de hacer el esfuerzo
de cambiar de pensamientos y empezar de nuevo cada vez
que se nos va, hay que poner la imaginación en
cada tema de estudio. Si está con volcanes, que
se imagine cómo son, la lava que echan, etc. Eso
ayuda también a que se grabe mejor las lecciones.
5ª.- Dificultades en la lectura
La
lectura y su comprensión constituyen las herramientas
de trabajo de nuestro intelecto.
Las
dificultades que tengan nuestros hijos en la lectura de
inmediato se trasladarán en el aprendizaje.
Las dificultades en la lectura se caracterizan por:
- No
tener la suficiente velocidad lectora y comprensión
de los textos que se leen. Tener que volver a leer algo
para enterarse del texto.
-
Tener
una pobreza de vocabulario significativa que se nota
en las dificultades que se tienen para saber el significado
de palabras de uso bastante habitual.
-
Tener
dificultades en la expresión escrita para realizar
textos con estructuras correctas y claras.
-
Tener
tendencia a postergar las tareas. Se siente un rechazo
a la lectura como medio de entretenimiento.
Si
hay un problema más serio de fondo como puede
ser la dislexia habrá que acudir al especialista
para su solución, pues no basta con estudiar
más.
Estrategias de intervención:
La
habilidad lectora como cualquier otra habilidad
se desarrolla con el entrenamiento, es por ello
que la primera tarea a realizar es el ejercicio.
Todos los días dedicar un tiempo a leer
en voz alta para adquirir una entonación
correcta que ayuda a la comprensión. Volver
a repetir la lectura del mismo texto tratando
de reducir el tiempo que se tarda en leerlo sin
que afecte a la correcta entonación.
Hacerse preguntas sobre un texto leído
acerca de las ideas más importantes que hay
en el mismo.
Corrigiéndole los defectos de
lectura ayudándole a hacerse un cuadernito
de vocabulario. Con ese pequeño diccionario
personal tendrá que hacer ejercicios con las
palabras desconocidas.
6ª.- Lagunas en las materias. Falta base
Tener
dificultades en las materias en que sus contenidos tienen
una gran conexión entre unas partes y otras, p. e.
las matemáticas. Es como una escalera con bastantes
peldaños entre los que se da una continuidad. De
igual manera que si en una escalera falta un escalón,
no impide su utilización, pero cuando son varios
seguidos se hace imposible transitar por ella, así
en una materia que falte un escalón –conocimientos
de unos contenidos previos- se puede superar con atención
especial. Pero cuando faltan varios escalones –es
decir, áreas importantes para proseguir estudios
posteriores- es muy difícil avanzar en el estudio
adecuadamente.
No
tener asimiladas unas estructuras básicas de los
contenidos de las diversas áreas, como consecuencia
de un estudio para salir del paso en cursos anteriores.
Estrategias
de intervención:
Dedicación de un tiempo especial
a tratar de remediar esa laguna. Puede ser a través
de un hermano mayor, los padres o un profesor particular.
Se entiende que esta ayuda es complementaria a la marcha
de las clases y por tanto, supeditada a éstas.
Potenciar las técnicas de estudio,
no tener las suficientes habilidades para estudiar
suele dejar lagunas en las materias que se han estudiado.
7ª.-
Ansiedad ante los exámenes
Se
caracteriza por:
-
Miedo
a suspender o por tener un exceso de responsabilidad
que les lleva a angustiarse. Suelen ser buenos estudiantes.
Comienzan a estudiar y como salen con el gran miedo
a suspender, se angustian. Quizá tras un
año de malas experiencias, de un fracaso,
de haber suspendido muchas... pierden la confianza
en sí mismos y se sienten agobiados.
-
Tener
en los días previos y/o en la realización
de los exámenes un nivel de ansiedad o
nerviosismo claramente por encima de lo normal.
Hay que decir que los exámenes son situaciones
generadoras de ansiedad para todos, pero hay una
parte del alumnado que responde de manera sobredimensionada
en este aspecto, teniendo un efecto negativo para
el rendimiento en los exámenes.
-
La
persona tiene pensamientos negativos y catastrofistas
sobre los resultados que va a obtener. Anticipa
que suspenderá, que no rinde, que se vendrá
abajo....
- Tener
una activación de algunos sistemas fisiológicos
de la persona, así en el sistema digestivo
se suele tener sensación de nudo en el estómago,
duermen mal, le sudan las manos, dificultades en poder
desayunar porque se puede vomitar.....Aparece tensión
muscular en algunos miembros como brazos, espalda
o piernas. Pueden darse también palpitaciones.
- Presentar
movimientos o acciones automáticas que no puede
controlar como comerse las uñas, necesidad
de mover la pierna, dar toquecitos con el bolígrafo
en la mesa...
Estrategias de intervención:
Es muy conveniente que se le explique de manera
didáctica qué es lo que le está
pasando y que sepa que tiene remedio lo que
tanto le está afectando.
Explicarle que la ansiedad se manifiesta en
tres niveles de respuesta. El primero es a través
de los pensamientos negativos que tiene. El
segundo a través de los sistemas fisiológicos
de la persona: sudoración, palpitaciones,
nudo en el estómago, y el tercer nivel
se manifiesta a través de la necesidad
de movimientos que tiene, que le puede llevar
hasta el abandono del examen.
Intervenir en los tres niveles anteriores con
distintas estrategias. Respecto de los pensamientos,
cortando los negativos y catastrofistas, centrando
la atención en lo que tengo que hacer
aquí y ahora, no compararme con los demás
en cuanto a lo que tienen hecho del examen,
etc. Respecto del segundo nivel fisiológico,
enseñando a nuestros hijos a relajarse.
Es conveniente que practiquen algún deporte,
pues tiene un efecto relajador. En el tercer
nivel conviene que nunca abandonen el examen
por mal que se puedan encontrar haciéndolo.
Todas
estas estrategias requieren un entrenamiento
y por tanto, tiempo y perseverancia por delante
para que se puedan notar los resultados.
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